A mis hermanas

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Me encantaría que sintieras que si le haces daño a otra mujer,
de la forma que sea, te lo estás haciendo a ti misma.
Que si miras mal, hablas mal, chismorreas, deseas mal, o te sientes atacada y agredida por otra mujer, te estas dañando a ti misma también.
No te pido que lo entiendas…
Te deseo que lo sientas en la piel,  que lo busques en tu memoria…
Que encuentres el antídoto a esa mala creencia, a ese dolor, a esa separación…
Ocurre lo mismo,  cuando alguien hace esto delante tuyo y no haces nada, no te posicionas, no le hablas de este sentir y formas parte de todo ese daño, de toda esa sombra que nos aleja, nos presiona y nos hacer creer que somos distintas, que no somos lo mismo.
Este es un llamado reflexivo, como el canto de esta tribu, a tender puentes, sacar agujas, curar distancias, enlazar los lazos y sentir con los ojos abiertos esa conexión en las tripas, en el útero. De tu igual, de tu hermana, de la tribu.


Por: Rosa Bellido
Ilustración: Patricia Corrales

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