Me pegó, me mató lentamente, pero sobreviví

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Hace unos días leí un texto sobre una mujer que quería denunciar al marido porque ella tenía mucho miedo de estar con él, no la pegaba, pero la iba matando lenta y profundamente, pero como “no había maltrato” físico no podía denunciarlo.

Les dejo el texto completo:

“Nunca me pega”
-¿Pero te pega?- me pregunta la policía, una chica jovencita, con el pelo recogido que me hace acordar un poco a mi hija
-¿Te pega o no te pega, mamita? Decidite, porque no podemos andar tomando denuncias por boludeces-
No sé que decirle. Mi amiga me dijo que diga que sí, porque si no no me van a dar pelota, pero no sé que decir.
Porque Dardo nunca me dio un puñetazo. Ni una cachetada, ni una patada, ni siquiera me empujó. Pero le tengo miedo, igual le tengo mucho miedo cuando hago algo que no le gusta y él me mira y hace ese gesto con las manos, como que aprieta algo, y después descarga un puñetazo contra la pared, cerquita, cerquita, de donde está mi cabeza, pero no me pega.
-Estúpida- me dice- Estúpida de mierda, gorda pelotuda, te tendría que echar a la mierda, a ver quien te aguanta, quien te da de comer- me dice, pero no me pega,
A mí me gustaría tener mi plata, pero él no quiere que trabaje dice que soy una inútil, y que le va a salir más caro el collar que la perra, porque va a tener que pagar los juicios de mis clientas. Yo soy cosmetóloga y maquilladora profesional, dos años estudié, antes, cuando no lo conocía, pero ahora él no quiere que trabaje. Igual, a veces algunas de las chicas venían a casa para que las arregle, o les haga una limpieza de cutis, pero él se aparecía en la cocina y les decía “mirá que sos valiente, vos, ésta te va a quemar toda la cara con esas meadas de perro que te pone” y se reía fuerte. Las clientas no vienen más, y mis amigas tampoco, porque soy una aburrida, ellas son todas pibas jóvenes, lindas, y yo soy una gorda culo caído. y una bruta. Así me dice, y me clava un dedo en la panza fofa, en las nalgas blandas y se ríe, pero no me pega. Nunca me pega
Él sí tiene amigos, a veces vienen a casa, y yo les cocino empanadas de pollo que a él le gustan. Antes me gustaba que vinieran, porque por lo menos veía gente, pero ya no me gusta más que venga nadie, porque él se pone gracioso y me dice “la ballena” o les pregunta a los amigos qué hizo para merecer esto, él que tuvo siempre las pibas de familia, las más lindas, y se pone a recordar las novias que tenía antes de conocerme.
-Me agarró con un hijo, la gorda- les dice, y se ríe- Ninguna boluda, aunque parece, se hizo preñar y se aseguró la buena vida- y se ríe solo, porque nadie más se ríe. Ahora sus amigos tampoco vienen más, y él dice que es porque mis empanadas son un asco. Pura grasa, igual que yo.
-¿Y, te pega o no te pega?- repite la señorita de uniforme, que está perdiendo la paciencia, y empieza a poner el mismo gesto de Dardo cuando le sirvo el almuerzo y me dice que le falta sal, o que está crudo, que con lo que me gusta comer como no voy a saber cocinar.
No, no me pega, nunca me pega, pero igual quiero que se vaya, igual quiero vivir sin miedo, igual necesito no sobresaltarme cuando escucho el motor del auto, igual quiero vivir sin ese dolor de estómago que me quedó desde aquella vez que Lauti, mi hijo, trajo una gatita y él la ahogó en la bañera, porque dijo que ya bastantes vagos daba de comer. Ahí supe que quería que se fuera. O que se muera. O morirme yo, como la gatita que lo arañó un poquito antes de quedarse quieta, con los ojos muy abiertos
Si tuviera a dónde me iría yo, pero no tengo. La casa está a mi nombre porque era de mi abuela, y me la dejó antes de morir porque yo la cuidé en sus últimos años, y es lo único que tengo. Eso y doscientos pesos que fui escondiendo de los vueltos de los mandados, sin que él se diera cuenta.
El otro día me encontré con Sandra, mi mejor amiga de la escuela de maquillaje, y me dijo que me veía mal, triste. Me largué a llorar como una boba y le conté todo, pero rápido, porque tenía que volver antes de que él llegara, si no, me iba a dejar encerrada como esa vez que me demoré en el súper porque había mucha gente y se enojó. Me tuvo encerrada en el dormitorio una semana, solo cuando él venía me dejaba salir para ir al baño. Pero no me pegó.
Sandra dice que lo puedo denunciar, que soy víctima de violencia económica, emocional y verbal, que la policía lo puede sacar porque la casa es mía.
Pero ahora la señorita dice que no pueden hacer nada, que trate de hablar con él, porque esto no es cosa para la policía, porque no me pega, aunque me esté matando..!!! (
Texto de Cecilia Solá)

Me resonó mucho dentro mío, cuando yo tenía 20 años estuve un año con un chico que a la vista de todos era super caballeroso y amable, y así era conmigo al inicio, pero después se volvió (o reveló) su verdadero carácter. Al principio eran manipulaciones, pero después los celos enfermizos, era muy obsesivo, me alejo de mis amigos, no quería que vea ni a mi mejor amiga, y yo estaba muy cegada, y creía que al menos veía a los suyos, que no importaba nada que me gustaba estar con él, hasta que después de unos meses fue mi calvario, ya no quería ni verlo, terminé con el en un viaje que hicimos,  se puso en medio de una pista grande donde pasaban camiones y autos a toda velocidad, yo solo le dije que no lo haga, y me dijo que no lo haría si seguía con él, le dije que ya, pero solo porque no quería que se mate, entonces vino y abusó de mi. Volviendo a Lima pasaron una serie de sucesos donde pensaba que me protegía, y después me levantó la mano, terminé con él, y vino llorando hacia mi otra vez a pedirme disculpas, como tantas veces que se disculpada, no podía disculparlo así que pasaron unos días y seguía insistiendo, yo tonta, lo perdoné y dejé que me levante la mano unas dos veces más, pero gracias al amor de Dios descubrí que tenía otra enamorada, y ese para mi fue el final, agradezco que haya hecho eso, que me haya engañado, porque sino lo hacía no sé si hubiera seguido con eso… Mi recuperación fue lenta pero segura. Todos son aprendizajes lo sé, todo es karma lo sé, pero también sé que podemos cortar el karma de muchas maneras. Sólo espero que por lo que yo pasé nadie lo haga, sea chica o chico, que aprendamos a amarnos, a sanar, que aprendamos a que merecemos más.

Aún me acuerdo que cuando estudiaba en la UPC una amiga nos prenguntó si nuestros enamorados nos pegaban, le dijimos que no, y ella sorprendida dijo “que no'”, para ella era normal, yo en ese momento no lo entendía, hasta que un año después me pasó a mi.

Espero de corazón que todos nos amemos tanto que no soportemos nada de nadie, que seamos libres, y que hagamos lo que nos parezca siempre.

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ru dice:

    Debemos ser libres y felices sin dañar a nadie ni dejarnos maltratar…

    Me gusta

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